Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

domingo, 8 de abril de 2012

La "Fiesta Nacional"

Texto sacado fundamentalmente del artículo
"La nación vasca como suma"
de Patxi Bastarrika
Construir nación significa, en primer lugar, edificar la cohesión social y cimentar la convivencia. Esto solo es posible integrando la policromía de la sociedad vasca; es decir, haciendo que la identidad vasca sea un lugar de encuentro del pluralismo identitario, político-ideológico, lingüístico, cultural y religioso de nuestra sociedad. Se trata de concebir la identidad nacional como proyecto que descansa en la libre adhesión de la ciudadanía, y de entender los derechos colectivos inherentes a la construcción nacional como acompañantes necesarios de los derechos individuales, que, de manera prevalente, deben ser preservados. No es posible, ni sería deseable en términos democráticos, construir la nación al margen o en contra de los derechos individuales. Se trata de utilizar la copulativa ‘y’ en lugar de la disyuntiva ‘o’ cuando nos refiramos a la identidad vasca, se trata de integrar la pluralidad y al mismo tiempo fortalecer el sentimiento de pertenencia a una comunidad nacional.


Construcción nacional y construcción social son las dos caras de la moneda. Porque la construcción nacional requiere atender unos valores en detrimento de otros ( la libertad individual, la solidaridad, la cohesión, la igualdad de oportunidades, el europeísmo y el pactismo ). Y también porque nación es ciudadanía, no territorio.

La construcción de la nación vasca es, pues, tarea del conjunto de la ciudadanía vasca, porque la nación vasca, Euskadi, es y debe ser nación de ciudadanas y ciudadanos, sea cual sea la adscripción ideológica e identitaria individual. 


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Cabe suponer que en el día de hoy, Aberri Eguna, el nacionalismo democrático reafirmará su propósito de liderar ese proceso de más autogobierno y de mayor calidad para Euskadi como nación europea. Bien. Pero sería bueno también que siga celebrando el día de hoy como una fiesta "suya" y se abra al dialogo y al acuerdo para que el Día Nacional sea pactado y consensuado por todas las fuerzas políticas del arco parlamentario vasco.