Podría pasar por los campos de fútbol como el excelente deportista que es. Nadie en su sano juicio, duda de su maravilloso fútbol y de sus genialidades con el balón entre las piernas. Pero que fácil. también recordarle por la cantidad de estupideces que hace en el campo a lo largo de todo un partido, amén de los ataques de chulería, prepotencia y falta de educación. De ser admirado por sus cualidades a dar asco y repugnancia por sus actitudes hay mucho mas que un paso, pero CR7 consigue que esto último prima sobre lo anterior. Y ayer en San Mamés fue todo un ejemplo de ésto.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..