El que no tiene dudas, el que está seguro de todo,
es lo más parecido a un imbecil. (J.M. Caballero)
son los días que faltan, según Sanchez, para que el 70% de la población quede vacunada y así lograr la inmunidad de grupo.
Ánimo y responsabilidad

desde que Cataluña tiene un Presidente en funciones.
¿Tan difícil es para ERC soltarse de la sombra de Junts e intentar un Gobierno progresista para el país?

viernes, 18 de mayo de 2012

Pragmatismo en lugar de Marketing


Está demostrado que la izquierda abertzale y ETA se manejan bien en las artes del marketing, particularmente cuando el destinatario de sus actuaciones escénicas y mediáticas es su propio mundo. Crean y proyectan imágenes y discursos sobre ellos mismos donde la evolución con autocrítica no tiene cabida, como si todo fuera preconcebido y resultado de una estrategia lineal.

Así, se pasa de defender la utilización de la violencia, máxima expresión de la confrontación política, a considerar que la ‘lucha armada’ ya no es necesaria. Se pasa de repudiar el sistema institucional vigente en Euskadi y Navarra, por considerarlo resultado de la imposición e instrumento para la partición, a gestionar el mundo institucional, con la esperanza puesta en Ajuria Enea. Todo se justifica en base a razones exógenas, casi nada como resultado de las necesidades internas de su propio proyecto. Ni se explican ni se interiorizan las razones que les han llevado a esa profunda alteración y ello les produce disfunciones importantes.

De una parte, se mantiene el discurso general sobre las grandes cuestiones sin excesivos cambios y adaptaciones para que el cuerpo social no cruja demasiado. Por otra parte, se actúa en las instituciones que gobiernan como si estas fueran inherentes a su proyecto desde siempre, gestionando el statu quo cuando su pretensión era transformarlo de raíz.

La buena nota en el marketing esconde sin embargo una carencia que cada vez les ahoga más y más. Tanto ETA como la IA carecen del realismo necesario para una gestión útil de sus objetivos inmediatos. Entiendo la falta de realismo como la carencia de la disposición precisa para examinar la realidad tal y como es; para analizar y valorar los límites y las dificultades que existen en esa realidad para que puedan avanzar en el logro de los objetivos que tienen en este momento respecto de cuestiones vinculadas a su reciente pasado.

El pragmatismo útil viene después del baño del realismo, cuando uno conoce los límites y opta por una estrategia eficaz que nunca se sustenta en el ‘todo o nada’, sino más bien se basa en tratar de 
conseguir lo sustancial sin que lo adjetivo o formal se erija en lo importante. La izquierda abertzale ha hecho gala de un realismo útil ha abordado la cuestión de su legalización a través del proyecto Sortu. Estudió cuáles y dónde estaban las dificultades para abordar el reto de la legalización. En un ejercicio de pragmatismo útil presentó un proyecto que tiene perfecta cabida en el ordenamiento jurídico.

Lo importante a resaltar es que los promotores de Sortu querían y quieren la legalización. Aceptaron el marco legal y ajustaron su propuesta a lo que señala la Ley de Partidos. Espero y hago votos para que el Constitucional revoque la sentencia del Supremo. Este ejercicio de realismo y pragmatismo que ha practicado la IA es el que se hecha de menos en otros ámbitos como el de los presos y el cierre definitivo de ETA. Mucho me temo que respecto de estos temas están más inmersos en el marketing electoral que en el pragmatismo útil.

Están priorizando la dimensión electoral que presentan estos temas en sectores más o menos amplios, más que la dimensión personal y familiar de las personas encarceladas. Si se quisiera avanzar desde ya, sin esperar a las autonómicas, en los temas relacionados con los presos, ETA les podría echar una mano con una declaración donde se comprometa con la disolución en coherencia con su decisión de cese definitivo de la acción armada. No tiene sentido resistirse a la disolución si como se nos ha dicho la decisión del cese es irreversible y definitiva. 

Además, la mejor manera de evitar los riesgos a los que aluden algunos es que se adelanten y anuncien el desenlace lógico del cese definitivo que no es otro que la disolución. Haría bien la izquierda abertzale, al igual que lo ha hecho con su legalización, si defendiera y animara a los presos para que aborden su problema desde el realismo y el pragmatismo útil. Ese que allana el camino y resta argumentos a los adversarios en este tema, que los hay y muchos.

Xabier Gurrutxaga (2012-05-17) en Vocento