Las recientes palabras de Argüello y sus secuaces en España,
me recuerdan la necesidad de finalizar con los privilegios fiscales de su Organización.
El gobierno debería cumplir las promesas que en su día prometieron.

jueves, 27 de septiembre de 2012

La velocidad y el tocino. El deporte y la religión.


Lo venden como tradición, cuando en realidad,
lo han hecho muy poquitas veces,
y huele a copia barata al hermano mayor rojiblanco.

En cualquier caso,
cuando se ve razonable separar la religión y la política,
y apostamos por una sociedad laica
 y respetuosa con todas las creencias ...

¿Que pintan estos señores realizando esta pantomima?