Lo que un tipo digno dijo al cacique que le ofrecía cuatro duros por su voto en los años 30:
«En mi hambre mando yo».
Trump (pagar por voto si los republicanos conservan el Congreso en noviembre)
pretende comprar la dignidad de los más humildes’.
Ojalá le den una lección.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Nunca diré a nadie qué votar, pero sí a quién no votar.

Cada uno, obviamente, es libre de decidir su voto como quiera. Pero en estas elecciones creo que es interesante señalar una cuestión: aunque sea completamente imposible saber en qué van a quedar algunas promesas electorales, tanto por la incertidumbre sobre la voluntad de cumplirlas, como por la derivada de la complejidad de los pactos post-electorales que sin duda serán necesarios, unos prometen cosas que ya conocemos, y otros, al menos, traen ideas y metodologías nuevas

Yo nunca diré a nadie qué votar, pero sí – como ya he hecho en otras ocasiones anteriores – a quién no votar. Para mí, es tan claro como eso: mirar la luna, o mirar el dedo.