Las recientes palabras de Argüello y sus secuaces en España,
me recuerdan la necesidad de finalizar con los privilegios fiscales de su Organización.
El gobierno debería cumplir las promesas que en su día prometieron.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Nunca diré a nadie qué votar, pero sí a quién no votar.

Cada uno, obviamente, es libre de decidir su voto como quiera. Pero en estas elecciones creo que es interesante señalar una cuestión: aunque sea completamente imposible saber en qué van a quedar algunas promesas electorales, tanto por la incertidumbre sobre la voluntad de cumplirlas, como por la derivada de la complejidad de los pactos post-electorales que sin duda serán necesarios, unos prometen cosas que ya conocemos, y otros, al menos, traen ideas y metodologías nuevas

Yo nunca diré a nadie qué votar, pero sí – como ya he hecho en otras ocasiones anteriores – a quién no votar. Para mí, es tan claro como eso: mirar la luna, o mirar el dedo.