Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 20 de diciembre de 2015

Por primera vez vez en la historia democrática de este país nos vamos a la cama sin saber quién ocupará la Presidencia

Y como las fuerzas democráticas contrarias a que siga Rajoy en La Moncloa no sean capaces de consensuar o acordar unos puntos mínimos de gobierno y de consenso, una segundas elecciones a corto plazo acabarían con todos los sueños de cambio.

Las fuerzas nacionalistas vascas pueden jugar un papel fundamental en este balance de escaños entre fuerzas conservadoras y fuerzas de progreso. Y en estos momentos es cuando hay que mojarse.

No soy optimista, pero mantengo cierta esperanzas.