Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

lunes, 30 de enero de 2017

Nunca segundas partes fueron buenas

"Nunca segundas partes fueron buenas" 
es una frase muy conocida y que en los días que corren 
se suele utilizar en las críticas y comentarios 
sobre el mundo del cine y, a menudo también, 
como en este caso, de la política. 

El origen de este dicho proviene, 
como el de muchos otros que pueblan nuestra lengua, 
de El Quijote, libro que por cierto, 
contó con una excelente segunda parte.