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sábado, 28 de octubre de 2017

"Autobiografía de un Yogui", con Rafael Álvarez "el brujo".

"Autobiografía de un Yogui" es una obra basada en la obra del gran yogui y swami hindú Paramahansa Yogananda, impulsor del Raja Yoga en Occidente.

En todos sus espectáculos la risa es el factor dominante. En esta ocasión se otorga la compleja labor de explicar en que consiste el yoga (no sólo el yoga físico) sino también el "raja yoga", que así es como en la India le llaman: la meditación.

Difícil tarea la de contar los secretos del yoga, bajo una realidad social protagonizada por el fanatismo religioso, la amenaza nuclear de Corea, o los latentes nacionalismos.

En palabras del actor, "Está conectado con mi vida porque está basado en un libro que significó un cambio personal, no estoy hablando sobre un texto que he cogido de un gran escritor que vende mucho, como pueden ser Cervantes o Shakespeare" como es habitual en los espectáculos de "El Brujo".

El show está basado en el best seller, "Autobiografía de un Yogui", la obra más afamada del Maestro yogui Paramahansa Yogananda (India, 1893 - Estados Unidos, 1952), impulsor del Raja Yoga en Occidente. publicado por primera vez en 1946.

"El Brujo" ha condensado sus 700 páginas en un espectáculo que divide en dos planos: los relatos autobiográficos, y las impresiones que a él como lector le provocan esos pasajes, acompañado por un sitar (instrumento de cuerda típico de la India), y bajo el clima que crean cuatro lámparas, unos pocos asientos improvisados, y un par de fotos.

Para ser "Un País Republicano", no vale solo con sentirlo.

Han pasado más de 24 horas 
desde la "conflictiva" declaración 
y de momento, al parecer,
 no ha reconocido a la nueva república de Cataluña 
ni la herriko taberna de Ikaztegieta. 

Picasso/Lautrec, en el Thyssen-Bornemisza

www.museothyssen.org
En Madrid, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta Picasso/Lautrec, la primera exposición monográfica dedicada a la comparación de estos dos grandes maestros de la modernidad. 

Aunque su relación artística ha sido reiteradamente establecida por la literatura y la crítica contemporánea esta es la primera vez que se confronta la obra de ambos en una muestra. 

La exposición plantea además nuevos puntos de vista de esta apasionante relación, pues no se limita al tópico del joven Picasso admirador de Lautrec en Barcelona y sus primeros años en París, sino que ha rastreado la pervivencia de esa huella a lo largo de la dilatada trayectoria del artista español, abarcando también su periodo final.

viernes, 27 de octubre de 2017

No hay mejor defensa que un buen tinte.

No hay mejor defensa que un buen tinte es una comedia con “tintes” absurdos y surrealistas, a medio camino entre el sitcom televisivo y el culebrón mejicano y habitada por tres locos personajes que unas veces parecen salidos de una novela de García Márquez y otras de una película de Berlanga. 

La obra es parte de una trilogía sobre el secuestro. Las rancheras mejicanas, la venganza, los secuestros y las herencias son temas recurrentes en el autor a partir de los cuales nos sumergimos en un mundo con personajes que son felices víctimas de sus obsesiones y sus miedos.

Piratas

"Estamos en el año 2017 d.C. 
Casi toda Hispania está ocupada por los franquistas. 
¿Toda? ¡No! Una aldea poblada 
por irreductibles catalanes resiste, 
todavía y como siempre, al invasor. 

Y la vida no es fácil para las guarniciones 
de legionarios romanos en los reducidos campamentos 
del puerto de Barcino...". 

Así han leído la realidad amplias capas 
de la población local estos días, 
intoxicadas por los tribunos tribales catalibanes
algunos por vocación; 
otros, preocupados por la inminente entrada en vigor 
en Andorra de la normativa de transparencia bancaria. 

Pero no: son los piratas que autosabotean su barco 
cada vez que se topan con la dupla Astérix-Obélix u, hoy, 
cuando en lontananza columbran 155 trirremes romanos 
de cuadrada vela y latinidad civilizadora.

Dos hombres torpes, sí, Rajoy y Puigdemont, Puigdemont y Rajoy, que llevan meses jugando con nosotros con las cartas marcadas.

eldiario.es/zonacritica/Rajoy-Puigdemont
En el desastre estamos, o al menos muy cerca de él. En medio los trabajadores, los pensionistas, los estudiantes, los parados, las empresas, la sociedad toda de Catalunya y del resto de España que sufre ya y sufrirá más aún en el futuro los efectos de esta insensatez.

Mariano Rajoy no da sorpresas. Ya sabíamos desde hace años que detrás de esa aparente tranquilidad, de ese como-dios-manda, de esa impostada serenidad, solo hay inseguridad, falta de talento y unos posos amargos de autoritarismo que le conectan con una de las peores épocas de nuestra historia. Nada podía salir bien con este PP y con este presidente. Nada podíamos esperar ni de él ni de su vicepresidenta. Ninguna seguridad jurídica podía ofrecernos un partido agujereado por la corrupción y un Gobierno con sus más destacados ministros reprobados por el Congreso, inhabilitados por tanto por los representantes de los ciudadanos, el tribunal más democrático que pueda haber.

Tampoco están sobrados de decencia Puigdemont, su Govern y los partidos que les sostienen. En una insensata carrera contra la realidad, bien organizada, sí, pero profundamente excluyente y antidemocrática, han olvidado las matemáticas electorales, han ninguneado al Parlament y han tomado una ruta, empujados por los más radicales, que solo puede conducir a una declaración unilateral de independencia (DUI).

Entre unos y otros han conseguido colocarnos a todos en un escenario nuevo y sin duda peor. En un tiempo de incertidumbre absoluta y duradera. En una época, que no será breve, plagada de incógnitas, tensiones y, probablemente y por desgracia, incidentes dentro de las instituciones y fuera, en las calles de las ciudades y pueblos de Catalunya y resto del Estado.

Dos hombres torpes, sí, Rajoy y Puigdemont, Puigdemont y Rajoy, que llevan meses jugando con nosotros con las cartas marcadas. 

jueves, 26 de octubre de 2017

Sin portazos, porfa.

Un pensamiento popular advierte de que antes de aprender a meditar, tienes que aprender a no dar portazos. Dicho de otro modo, no es posible la reflexión desde el malhumor, el resentimiento o el rencor. 

Las puertas hay que dejarlas siempre entreabiertas porque la vida da muchas vueltas y el encono de un día puede ser un problema para toda la vida. 

No condicionemos el futuro alegremente, contemos hasta diez antes de levantar la voz. Se puede ser vehemente sin mostrarse maleducado. 

Es posible enfadarse sin que el interlocutor lo deba recordar hasta el día del juicio final. Lo inteligente es no dar portazos, entre otras cosas porque con ello sólo se consigue hacer ruido. (lavanguardia.com/opinion)

miércoles, 25 de octubre de 2017

Sueños de Quevedo en el Arriaga

www.teatro arriaga.eus/programacion/suenos
Esta obra nace a partir de un texto de Francisco de Quevedo que lleva el extenso título de "Los sueños y discursos de verdades descubridoras de abusos, vicios y engaños en todos los oficios y estados del mundo". 
Sin embargo, aquí el gran protagonista no es el Diablo, ni la Muerte, ni ninguno de los personajes alegóricos que pueblan sus páginas.
El único protagonista en estos Sueños es Francisco de Quevedo y Villegas, el hombre, su vida y la agonía previa a su muerte, sus recuerdos y sus obsesiones, sus amigos y sus enemigos, sus amores y sus decepciones. El testamento de un artista, pero sobre todo de un hombre al límite en un tiempo en el que ya no se podía soñar. 
La realidad del XVII era tan contundente que «solo se podía vegetar o vivir en carne viva». Y así vivió Quevedo, un gran personaje brillantemente interpretado por Juan Echanove.

La exposición Colección Alicia Koplowitz, en el Bellas Artes

La exposición constituye una ocasión excepcional para conocer una de las colecciones privadas europeas más relevantes, cuya dimensión había permanecido inédita en España hasta su presentación en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. 
La colección acerca al público una particular visión de la historia del arte, que persigue un ideal de belleza que se prolonga desde el canon clásico de la Antigüedad hasta nuestros días.
90 pinturas, dibujos y esculturas congregan maestros, escuelas y géneros imprescindibles en el arte occidental: Pantoja de la Cruz, Morales, Zurbarán, Arellano, Paret, Goya, Guardi, Canaletto, Van Gogh, Gauguin, Toulouse-Lautrec, Picasso, Juan Gris, Antonio López, Millares, Tàpies, Barceló, Sicilia, Mondrian, Modigliani, Van Dongen, Schiele, De Kooning, Fontana, Rothko, Bacon, Freud, Warhol, Twombly, Stella, Kiefer, Gargallo, Julio González, Oteiza, Chillida, Calder, David Smith, Giacometti, Louise Bourgeois, Donald Judd, Schütte y Ai Weiwei, entre otros.

El chupete del 155


martes, 24 de octubre de 2017

Quiero ...

Quiero dejar de vivir días históricos. 
Quiero levantarme sin sobresaltos
Quiero que cada hora no haya una «Última hora». 
Quiero dejar de etiquetar y de que me etiqueten. 
Quiero que no me llamen unionista por no ser independentista
Quiero volver a creer que no han fracturado la sociedad catalana. 
Quiero que el 155 vuelva a ser un número sin efectos legales. 
Quiero que DUI signifique «Dejémonos de Unilateralidades Inútiles».
Quiero relatos menos épicos. 
Quiero manifestaciones donde los convocantes den menos asistencia que la policía. 
Quiero que no me digan lo que tengo que hacer. 
Quiero que los observadores internacionales nos dejen de observar.
 Quiero que no nos flipemos si salimos en el Washington Post
Quiero que dejemos de perder tanta energía en un solo tema. 
Quiero votar en muchos referéndums, 
y no principalmente sobre temas territoriales. 
Quiero calles sin banderas. 
... ... ... ... ... ... ... 
Quiero que protestemos ante los bancos cuando los rescatan,
tengan la sede social donde la tengan.
Quiero que las teles públicas y privadas dejen la propaganda
relegada a las pausas para la publicidad.
Quiero que vuelva a haber más 
programas de televisión normales
que especiales.
Quiero más autocrítica.
Quiero menos prietas las filas.
Quiero pasos atrás.
Quiero que nos dejen en paz.
Quiero que
 se vuelva a hablar de refugiados.
Quiero no pensar que vivo en el mejor país del mundo
ni que somos los mejores ni que
 a por ellos oé.
Quiero que mi patria sean mis amigos. 
Quiero no dar vivas a las patrias. 
Quiero que nacer en un sitio sea una casualidad
y no te dé derecho a ser más que nadie.
Quiero no cabrearme en los grupos de whatsap.
Quiero volver a emborracharme
con colegas que piensan diferente.
Quiero abrazarme con el rival.

Quiero que pase todo esto.
... ... ... ... ... ... ...

lunes, 23 de octubre de 2017

Atardecer en Sope


16 noes a los pro- Puigdemont

No. La independencia de Cataluña no es la respuesta a la represión del Estado, como ahora nos quieren hacer creer, porque el procés se puso en marcha, y aceleró, mucho antes de que el Estado respondiera de ninguna manera.


No. Cataluña no se ha ganado el derecho a la independencia por la actuación policial (torpe e ineficaz, interesadamente exagerada) en el 1-O, porque precisamente lo que se votaba en aquella farsa de referéndum era la independencia inmediata.

No. Quien ha destruido la autonomía de Cataluña no es ese malvado Madrid, sino los gobernantes de la comunidad que decidieron dinamitar la legalidad. El Gobierno central pecó, si acaso, de inacción, pero no de provocación o precipitación.

No, el artículo 155 no es un golpe de Estado. Si ha habido aquí un golpe de Estado es el que se dio en las noches de los días 6 y 7 de septiembre, cuando el Parlament votó las dos leyes de ruptura (es una cursilada lo de desconexión) con la oposición fuera de sus escaños. El 155 pudo activarse entonces, pero el Gobierno se esperó a ver si lograba evitar la votación, luego se esperó a una declaración formal de independencia, después se cruzaron las dos cartas, se hizo la petición de una convocatoria electoral que habría sido la única salida no traumática.

No. Los responsables de este desastre no pueden presentarse como las víctimas. Si se pretendía desafiar al Estado e iniciar una revolución, había que medir antes las fuerzas que se tienen para ganarla. No vale llorar porque te hacen daño si has empezado tú la pelea. Sabían lo que hacían cuando votaron que habría un referéndum vinculante aunque lo prohibiera el Constitucional, que se proclamarían resultados aunque nadie los verifique, que en 48 horas se proclamaría la república.

No. No bastaba decir en un minuto “asumo el mandato” y “ahora lo suspendo” para hacernos creer que hemos vuelto a la normalidad.

No. España no es un Estado autoritario (mucho menos totalitario, como ha dicho un indocumentado Junqueras) por suspender la autonomía de Cataluña. Cualquier Estado democrático, con cualquier Constitución, intervendría ante un intento de secesión a las bravas. Tampoco Canadá o el Reino Unido habrían permitido esto jamás. Tony Blair suspendió nada menos que cuatro veces la autonomía de Irlanda del Norte después de la paz del Viernes Santo de 1998, hasta que logró forzar consensos entre unionistas y nacionalistas, lo que ayudó a encauzar aquel difícil proceso de paz. Ahora Theresa May amenaza con hacer lo mismo.

No. Europa no ha comprado el relato nacionalista, solo lo hacen aquellos que también quieren romper Europa. La prensa seria internacional hace autocrítica por las noticias falsas que le han colado estos días. La UE tiene que apoyar al Gobierno español porque el contagio de la fiebre secesionista la destruiría.

No, no habría paz en un continente de fronteras inestables, metido en una espiral de fragmentación.

No, la autodeterminación no es un derecho humano, ni de los pueblos que no hayan sido colonizados, ocupados o sometidos a genocidio.

No. No nos miremos en el desmoronamiento de Yugoslavia, el episodio más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. No, Cataluña no es Kosovo ni Eslovenia. Que nunca sea Bosnia.

No. No son presos políticos quienes responden ante la justicia por sus acciones contra la ley, nunca por sus ideas.

No. No estamos volviendo a un Estado centralista. La intervención de la autonomía, como la ha anunciado Mariano Rajoy, es total, pero tiene un horizonte temporal definido, de seis meses hasta elegir un nuevo Parlament. Es reversible, lo que no habría sido la independencia. Cataluña mantendría intactas todas sus atribuciones si no se hubiera saltado la ley; las recuperará en cuanto renuncie a seguir esa vía. No se dan pasos atrás en la descentralización. Pero el federalismo, o como lo llamemos, solo puede basarse en la lealtad de las instituciones. Ningún sistema político permite en su seno a gobiernos rebeldes al imperio de la ley.
No. Esto no es España contra Cataluña. Sobre todo es media Cataluña contra la otra media, como ha dicho bien Joaquín Sabina. Una fractura interna, cargada de odio, que costará mucho cerrar.

No. No va a ser fácil lo que viene. Una administración intervenida va a funcionar mal. Se va a enfrentar a resistencias enormes dentro y fuera, en la calle. Es una situación tan extraordinaria como incómoda.No. Esta no era la solución ideal. 

No. No había alternativa para salvar el Estado de derecho. Este desastre tiene padres bien conocidos. ¿Quién destruyó la Cataluña que ha gozado de más autogobierno en la historia moderna? Exacto. Ellos. Los que se disfrazan de mártires.

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domingo, 22 de octubre de 2017

«No quiero que me identifiquen con la ultraderecha por no ser independentista»

Teresa Casanovas es una de las personas que conocí cuando vine a vivir a Sopelana, hace ahora 30 años. Desde entonces cuento con su amistad, algo que me enorgullece. Hoy la prensa le entrevista por su condición de catalana asentada hace décadas en Euskadi. Comparto su opinión, que ojalá fuese mas extendida entre la ciudadanía de su patria chica.
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Gorka Knörr y Teresa Casanovas enfrentan posturas en el diariovasco.com ante una crisis inédita. El momento político más convulso que ha vivido Cataluña en democracia.

Cada vez tiene más claro que 'la verdad está repartida entre las personas'. Una frase del filósofo Michel Foucault que Teresa Casanovas ha hecho suya porque le parece «fantástica». Por eso lamenta que quienes ejercen hoy la política quieran esgrimir siempre su verdad y que sea tan difícil militar en un partido y alcanzar la objetividad, que es lo que ella intenta en este momento vital. Esta catalana afincada hace 30 años en Bizkaia pasa temporadas en su tierra. Hace unos días, en Barcelona, comentaba con una amiga que las banderas y las patrias le interesan cada vez menos porque «solo sirven para separar». «Y de forma espontánea dije: 'Mi patria son las personas'. Me quedó redondo», bromea. «Pero, ahora en serio, las banderas suelen producir dolor», añade.
Como las que se han exhibido estas últimas semanas. Esteladas y rojigualdas. La situación de Cataluña preocupa cada vez más a esta exmilitante de Euskadiko Ezkerra, que durante años fue responsable de los museos de Bizkaia y hoy se dedica a su segunda profesión, la psicología. Dice que no ve una salida. «Puigdemont no puede echarse atrás. Debe mantener lo que ha dicho, 'sí pero no', porque no tiene otra manera de enfrentarse a toda esa gente que ha sacado a la calle. Y enfrentarse además a los independentistas radicales de la CUP o, incluso, a ERC. Le podrían crucificar. También tiene encima el hacha del Gobierno. Pero apelar ahora al diálogo es tramposo. Porque si uno rompe la baraja ya no puede apelar a ese diálogo. Se reclama antes».
Casanovas defiende que este es un Estado de Derecho con una Constitución y unas normas que son las que rigen el funcionamiento de la democracia. Y si se quieren cambiar estas normas, se cambian, sostiene. «Yo soy partidaria de renovar el texto constitucional. Es más, creo que debe hacerse. Porque han pasado 40 años y ya es hora. La sociedad de 2017 no es la misma que la del 78. Pero, claro, se deben seguir unas pautas».

«Un error y un horror»

Se han sucedido actitudes en este momento convulso de la vida catalana que no han gustado a Casanovas. Las cargas policiales del 1-0, por ejemplo. A su juicio, fueron un horror y un error. «Un Estado de Derecho no debería utilizar la violencia, aunque es verdad que la otra parte también estaba de escudo humano...». Tampoco ve con buenos ojos las detenciones de 'los Jordis'. En este sentido, subraya que otros magistrados habrían optado por una resolución diferente. Porque para ella, estas decisiones lo único que provocan es que se eche más leña al fuego. Afirma que Cataluña está viviendo un momento excepcional y que hace 15 años había menos independentismo. «Pero, ¿por qué sucede esto? Si echamos una mirada vemos que en una sociedad como la nuestra -gris, individualista y con crisis de valores-, las personas nos sentimos mejor si formamos parte de un grupo. Y si tenemos la ocasión de luchar por una causa que consideramos justa y compartimos, lo hacemos. Es un chute de dopamina tremendo a nivel personal».
La psicóloga hace alusión aquí a las identidades sobre las que se pronuncia el escritor libanés Amin Maalouf. El Príncipe de Asturias de las Letras argumenta que todas las personas tienen identidades múltiples y que cuando una de ellas se siente agredida, emerge con más fuerza que el resto. Esto es lo que cree Casanovas que está sucediendo en Cataluña. «La identidad catalana que se siente oprimida y emerge con fuerza con discursos como el de 'España nos roba'. Cuanto más atacados se sienten esos grupos, más se rebelan».
-¿Y la solución es la aplicación del artículo 155?
-Yo huyo de la confrontación. Y me produce malestar lo que pueda ocurrir en Cataluña con el 155. La gente se va a sentir atacada. Pero no sé si Rajoy puede hacer otra cosa. En el momento en que se ha roto la baraja, insisto, es difícil retroceder. Ni uno ni otro. Pero no sé qué otra medida intermedia podría aplicar el Estado.
Casanovas sitúa el origen del conflicto en el año 2007, cuando el PP recurrió el Estatut aprobado por el Parlamento catalán y las Cortes. Sin esa impugnación, cree que nunca se habría llegado a esta situación. «Porque la antigua CiU no era gente llamada a lanzar la independencia. Por el propio estrato social de sus componentes, era un partido conservador. Ni gente llamada a aliarse con la CUP. Al día siguiente de lo que sea, se van a matar», argumenta.
«Siento que niñatos llamen fascistas a Serrat o Coixet. ¡Si no saben ni lo que significa!»
-¿Existe realmente una fractura social entre catalanes?
-Sí y me preocupa muchísimo. Sentí mucho, por ejemplo, que llamasen fascista a la directora de cine Isabel Coixet cuando paseaba por su barrio. Me puse en su pellejo y pensé que si un niñato de 15 años me llamara fascista... ¡pero si no saben lo que significa fascismo! Que se repudie a Serrat y a otras personas por decir que no son independentistas es terrible. En mi familia nos queremos y procuramos no hablar del tema.
Una situación que le recuerda a lo vivido durante tantos años en Euskadi. Las familias evitaban hablar de «política». Aunque reconoce que «aquí se ha sufrido muchísimo con el terrorismo». Y lo sabe porque lo sufrió muy de cerca. ETA asesinó a un cuñado de su marido, a Ángel Pascual Múgica, director de poryectos de la central de Lemoiz. «Y te preguntas si merece la pena tanto sufrimiento por la patria. En Euskadi el sufrimiento nos ha vacunado».
«Soy catalana de nacimiento y tengo más de ocho apellidos catalanes. Nadie me puede acusar de no vivir mi país y no amar mi cultura. No acepto que nadie ponga en duda mi catalanidad por no ser independentista. Me siento supercatalana y respeto todas las ideas. Y también defiendo que no me gusta lo que está saliendo a la calle; lo más rancio del nacionalismo español. Los rescoldos de la ideología franquista y de la ultraderecha. No quiero que me identifiquen con un ultraderechista».

Escupir al cielo, los autogoles o pedir que se saque dinero de los bancos

ANC y Òmnium hicieron un acto de fuerza al invitar a la gente a retirar dinero de los bancos, lo que se convirtió en un mensaje endiablado a los mercados. Con un problema: la credibilidad del país quedó seriamente tocada. El profesor Antón Costas lo definió así: “Es como escupir al cielo, tú mismo te ensucias”.

Hace una década, el gobierno nacionalista de CDC proclamaba que quería un país business friendly, y ahora sus herederos lanzan iniciativas antisistema que dejan atónitos por igual al Financial Times o al FMI. 

El tuit del conseller de Empresa, Santi Vila fue bastante claro y evidente: “Poner en riesgo la economía es un autogol”.

Así están las cosas y parece que nadie se baja del burro.