Google+

lunes, 14 de mayo de 2018

Un presidente para la mitad de Cataluña

Nadie podrá acusar al candidato a la presidencia de la Generalitat, Quim Torra, de no hablar claro. En su discurso de investidura, el candidato designado a dedo desde Berlín dejó claro desde el principio que considera que el presidente legítimo es Carles Puigdemont y que la guía que marcará su obra de gobierno es el refréndum del 1-O y las elecciones del 21-D

el periodico.com//opinión
En las propias palabras de Torra: "Seremos leales al mandato del 1-O y lucharemos por alcanzar el estado independiente en forma de república". Con la misma claridad que habló Torra, cabe apuntar que desde su primer discurso oficial el candidato se ha erigido como el presidente de solo la mitad de los catalanes, aquellos que se consideran independentistas; que someter su acción de Gobierno a lo que le dicte el 'expresident' instalado en Berlín es una peculiar forma de honrar la institución de la presidencia de la Generalitat; que es un pésimo augurio para el país que quien aspira a presidirlo habite en una realidad paralela en la que Cataluña vive una "crisis humanitaria"  y los mandatos democráticos se adaptan a conveniencia. 

Por otra parte, el artículo 155 de la Constitución no es el principio del problema; es la consecuencia de la deliberada desobediencia al marco estatutario y constitucional por parte del anterior Govern de la Generalitat, concretada en las bochornosas sesiones parlamentarias del 6 y 7 de septiembre y en la declaración de independencia del 27 de octubre.

No es Torra, un político que se considera provisional en unos tiempos provisionales, el candidato que necesita Cataluña para regresar a la normalidad institucional y curar las heridas abiertas y que amenazan la convivencia y cohesión social. Es muy sencillo: Cataluña necesita un presidente de todos, y Torra, de ser elegido, lo será solo de unos cuantos.