Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 8 de mayo de 2018

¿Y si el soberanismo pretende mantener indefinidamente la inestabilidad, con elecciones sucesivas?


En estas circunstancias, ¿tiene sentido que el Estado se pliegue a esta arbitrariedad, que desgasta la política general, e impide la normalización social y económica de Cataluña? 

El artículo 155 ofrece un amplio margen de intervención del Estado en la autonomía catalana. Quizá fuera preciso detener el carrusel, abrir un plazo de tiempo para la reflexión (y para el desarrollo de los procesos judiciales) y aplazar por tanto las autonómicas varios meses para que se asienten las circunstancias de futuro.