Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 9 de mayo de 2018

¿Estamos tontos, o qué?


Tras varios años de destape continuado de corrupción 
de todo tipo, en todo el territorio, 
la ciudadanía sigue apostando 
por partidos demostradamente corruptos 
o por partidos que apoyan o han apoyado,
directa o indirectamente al PP
 por diferentes motivos o con diferentes excusas.