Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 10 de mayo de 2024

Políticamente,
casi nadie quiere oponerse al Gobierno de Israel.
Económicamente,
al poderse "comprar votos", podría ganar.
Sería francamente repugnante.

Eurovisión debería de ser alegría, paz y diversidad.
Nunca el escaparate donde blanquear el genocidio del gobierno de Israel contra el pueblo palestino, con muerte, destrucción y odio.

El gobierno de Israel es incompatible con los valores que promueve el concurso y no debería participar.

Sara se ha dejado fotografiar junto el jefe de su gobierno, un hombre cruel, sanguinario y corrupto. No debería subir mañana al escenario. Sabemos que políticamente casi nadie quiere oponerse a las fuerzas fácticas judías del planeta. Y cantará como una más. Y ya el colmo sería que por temas económicos, porque el voto está, nunca mejor dicho, "comprado", gane el festival, Sería francamente repugnante.