Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 18 de mayo de 2024

No podemos permitir que se acaben los derechos y libertades fundamentales en nombre de una supuesta 'defensa nacional'.

 La diversidad cultural es nuestra fortaleza, pero los discursos de ultraderecha amenazan con censurarla. Este fin de semana escucharemos muchos exabruptos. Pero no nos los podemos tomar a broma. Son el principal problema de nuestra democracia.