La diversidad cultural es nuestra fortaleza, pero los discursos de ultraderecha amenazan con censurarla. Este fin de semana escucharemos muchos exabruptos. Pero no nos los podemos tomar a broma. Son el principal problema de nuestra democracia.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
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