Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 14 de febrero de 2008

Mucho morro, poco cerebro

Si quemáis autobuses públicos, de esos que pagamos entre todos, ponéis barricadas en las autopistas y en el metro, amenazáis y boicoteáis de todas las maneras posibles que la ciudadanía elija lo que crea que debe hacer, probablemente consigáis impedir que la gente acuda a sus puntos de trabajo como un día normal, pero de hay que deduzcáis que "el pueblo ha secundado vuestra convocatoria" no os lo creéis "ni hartos de grifa".