En un mundo donde el cine, las televisiones, las maquinitas, lo digital y lo virtual se imponen entre nosotros, el circo mantiene su espacio irreemplazable. El montaje "Piratas, piratas" permite creer que este género siempre encontrará un espacio entre el público.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..