Entonces ¿para qué escenificar ese desencuentro?
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Pero los tiempos han cambiado, y la sociedad vasca ha votado en unas cuantas contiendas electorales mostrando su cansancio del mismo mensaje de confrontación, y para colmo, ese cansancio es superior en la masa social que en el 2001 apoyo al nacionalismo institucional.
Al PNV esta estrategia de confrontación, no solo no le conviene, sino que le desgasta.
A Eusko Alkartasuna, Aralar y Ezker Batua, que forman parte de ese polo de confrontación y de desacuerdo que va detrás de la propuesta del Lendakari la confrontación les va al pelo, están en su salsa. Necesitan de esa estrategia que lleve a teóricas grandes coaliciones en las que poder sobrevivir. Ellos, nosotros, no.
Los dos partidos “constitucionalistas”, PSOE y PP, andan como los cazadores a la espera de su oportunidad, y de los dos, el que en cada ocasión está en La Moncloa, envia al electorado el mensaje de que con ellos algo, sin ellos NADA de NADA.
Y por último, tenemos a la izquierda radical, con su consigna habitual de cuanto peor, mejor. Con confrontación, en su ambiente.
Conclusión: ¿Cuál es el partido que menos beneficiado saca del clima de confrontación que tenemos en el ambiente?
La respuesta, como en la canción, está flotando en el ambiente.