Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

lunes, 5 de mayo de 2008

Si todos los países del mundo fueran del mismo tamaño…

… algo así sería el mapa del mundo: la llamada Proyección Reeves o Equinacional. ¿No te da qué pensar?

Visto en microsiervos