Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 4 de junio de 2008

Desde Astorga

Dura la vida del artista que tenía que esculpir la vida y obra de los santos, por fascículos, por capítulos, escenas, milagros, etc ... para que los "creyentes" entendiesen mejor lo que tenían que creer. Menos mal que el "power point" se inventó después, por que si no nos hubiésemos quedado sin estas obras maravillosas.