Las recientes palabras de Argüello y sus secuaces en España,
me recuerdan la necesidad de finalizar con los privilegios fiscales de su Organización.
El gobierno debería cumplir las promesas que en su día prometieron.

sábado, 12 de septiembre de 2009

La realidad es la que es, aunque se diga al revés.

La continuada, excesiva y obsesiva preocupación de un gobierno por revestirse de un barniz diferente del anterior y que demuestre el rápido cambio que se ha prometido en la sociedad de la que ahora son "responsables", puede llevar a deformar la realidad con afirmaciones injustas.

Recomendable la lectura del editorial de DEIA.com de hoy.