Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

sábado, 17 de octubre de 2009

Ni a Madrid ... ni a Donostia

Dos manifas invitan este fin de semana a pasear.

La una en la capital del reino, a cuatrocientos Km del bocho, con tintes claramente fanático religioso/políticos, bajo estandartes peperos y cardenalicios. Ciertamente no me resulta especialmente difícil justificar o aclarar mi ausencia de la misma, mas allá de las excusas de la distancia, pues es mucho mayor la ideológica que la kilométrica.

La otra, a cien kilómetros de Bilbao, en territorio mas propicio a los favorables al denominado polo soberanista. Allí marcharán juntos quienes creen sinceramente en la necesidad de una unidad abertzale con quienes la utilizarán para seguir dando alas a ETA. Desfilaran juntos los defensores de la libertad de expresión junto a los que celebran la extorsión y los asesinatos de la banda terrorista.

No me pillarán ni en una ni en otra.