Llega Luis Bárcenas a una cafetería
y eleva la voz con autoridad:
-¡Camarero!
-Dígame, señor Bárcenas
-¡Un descafeinado!
-¿De sobre?
-¡Cómo me conoces, cabronazo!
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..