Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

martes, 12 de febrero de 2013

De concilios y despistes

Que la celebracion del proximo congreso/concilio de la organizacion multinacional politico-religiosa  mas antigua de Europa, con todas sus parafernalias, entre ancestrales y exoticas, no nos desvie, sobre todo a los que reconocemos no ser mienbros, ni afiliados ni simpatizantes, de los autenticos problemas serios y urgentes que tiene nuestro Pais.