Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

viernes, 6 de marzo de 2015

Vuelve Espe


... aunque todavía 
puede haber sorpresas.
Quiere seguir estando al frente del partido 
y aspirar a gobernar la capital.
Y eso, a sus colegas les parece, ahora, demasiado.
A ver qué pasa.