Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 7 de marzo de 2015

Cultura, fanatismo religioso, armas y fabricantes.


Dales armas y medios a unas mentes medievales y fanáticas y tendrás un "coco" perfecto. Naturalmente los gobiernos podrán servirse del miedo que provoca el coco, para legislar recortando libertades, o si hay suerte comenzar una guerra y con la de beneficios económicos que genera éso para una cierta élite!

Quienes fabrican armas y se las venden tambien tendran algo que ver, son los mismos que gastan billones en ejercitos y luego lloran hipocritamente por las victimas.