Google+

martes, 12 de junio de 2018

Es mentira que todo esté en nuestras manos.

Las élites nacionalistas que acudieron a la romería, que previamente habían subvencionado, deberían tentarse la ropa por si el derecho a decidir prende masivamente en la ciudadanía. 
No vaya a ser que decidan, además de la secesión de España, el impago de los impuestos forales o exijan a los gobernantes vascos una renta vitalicia que les permita veranear once meses en el Caribe. 
Nuestros gobernantes nacionalistas deberían hacer pedagogía e instruir a la ciudadanía sobre la imposibilidad de lograr en la vida todo lo que se nos antoje, así como la imposibilidad en democracia de saltarse las leyes o 'deconstruir' lo que siglos de historia ahormaron.
Gure esku ez dago guztia. No todo está en nuestras manos. Hay cosas sobre las que no podemos decidir como, por ejemplo, la alopecia, el tiempo que hará mañana, el pago de los impuestos o la secesión unilateral de España. Asumir con modestia y resignación aquello que Nietzsche llamaba 'fatum', frente a la ilusoria libre voluntad, equivale a admitir el principio superior de la realidad sobre la ficción del deseo.
Somos hijos del deseo, pero esclavos de la realidad. Es mentira que todo esté en nuestras manos. Gure esku ez dago guztia. Y si no, que se lo pregunten a Ibarretxe.  www.elcorreo.com//gure-esku-dago