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martes, 19 de marzo de 2019

Cibeles, manis y democracia

OSCAR DEL POZO / AFP
lavanguardia.com/notas-de-cibeles
Discrepo de quienes han visto un pinchazo en la manifestación soberanista de Madrid: hubo mucha gente, y no es cuestión de discutir por unos miles de personas arriba o abajo. Como imagen icónica, la Cibeles inundada de estelades es una estampa incorporada ya a la épica del independentismo catalán.

Pero discrepo también de quienes han visto en la concentración humana el gesto definitivo para que el Estado se vea obligado a reconocer directamente la república catalana. Una manifestación nunca es un referéndum.
 
Sueño con un país donde sea verdad lo que dijo la doctrina oficial del Gobierno central y el Partido Socialista: que las leyes que permitieron esa protesta son las mismas que se aplican a los políticos actualmente procesados. Es decir, normas que obligan a todos los poderes públicos a respetar los derechos cívicos, al tiempo que son rigurosas para exigir que los titulares de esos derechos cumplamos los deberes legales de un Estado que no es autoritario y tiene la obligación de no colaborar en su propia destrucción.

El día que eso se reconozca, se habrá empezado a encarrilar el llamado problema catalán. Mientras no se reconozca, el diálogo político seguirá siendo emparedado entre un españolismo que se cree perfecto y la negación soberanista de que España no es una democracia, que esa sí que es la gran fake news.

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