lunes, 14 de septiembre de 2020

Para la huelga de mañana hay motivos de sobra, ahora bien ...

En la vuelta al cole con más incertidumbre por la pandemia del coronavirus, los ánimos en la comunidad educativa de Euskadi siguen caldeados y están lejos de templarse.

El nuevo consejero de Educación, Jokin Bildarratz, mal que le pese, tiene que cargar con el enorme déficit que dejo su predecesora. Y en el tema de comunicación y dialogo con los diferentes agentes educativos tiene el camino casi inédito. Y recorrerlo no será fácil pero tendrá que reconocer la triste realidad del departamento que acaba de asumir.

Por otro parte, Urkullu ha debido de decir que ve "injustificada" la huelga.
Ante semejante afirmación solo cabe deducir cinismo o incompetencia.
Si todos los sindicatos y agentes sociales llevan de
mandando desde hace meses cuestiones que han sido radicalmente ignoradas por su Consejera de Educación no podrá sentirse ni sorprendido ni traicionado. Ante tanto desprecio a los equipos directivos y trabajadores en general podrá adjetivarse de muchas maneras pero no como injustificada.

Y lo que ya solo cabe reír es cuando dice que "su objetivo es la crítica política".
Y digo solo cabe reír porque o es tonto o nos está llamando tontos a los demás. Y lo primero descarto. Lo segundo me indigna, pero me tiene acostumbrado.
La educación siempre ha sido un tema político.
Desatenderla o despreciarla en un acto político.
Velar por la escuela pública es un acto político.
Y, como él, los sindicatos también hacen política con cada reivindicación.


Dicho todo esto, yo no termino de ver que la huelga ayude a paliar todos los déficits que se señalan.
La denuncia está hecha.
A simple vista
me parece que los mas perjudicados por la misma van a ser los padres defensores de la enseñanza pública.
 Defendámosla y defendámosles.