Seguimos de vacaciones y en mi caso, con buena gastronomía y buen vino. Y hablando de vino, me he acordado del "ex" cuando hizo aquellas sorprendentes y, probablemente, previamente bien regadas reflexiones:
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..