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El caso es que desde el principio tubo una aceptación popular increíble y eso a la honorable oposición no le hizo ni puta gracia por lo que desde el principio se manifestaron en su contra. Entre las importantes razones que adjuntaban siempre añadían que no se correspondía con el autentico medievo de Sopela y no había tenido hasta entonces raigambre popular. Con ese razonamiento, que en parte también trasladan a otros avances, nunca hubiésemos tenido ni Metro, ni piscinas, ni autovías. Ni en otro orden de cosas, ni democracia, porque esta tampoco se corresponde con el medievo de nuestro pueblo. Pero quizás esto último les importaba también menos.
Por otro lado, acusan en su panfleto que la feria medieval resultaba cara. Mentira podrida. Los tres días de fiesta salían por menos de 30.000 € y estoy seguro que el ayuntamiento se gasta esa cantidad en bastantes cosas de menos repercusión social. Y, para que se hagan una idea, una de esas noches con cajeros incendiados, autobuses quemados y cristales rotos salen bastante mas caro.
Lástima que no haya habido una transparencia informativa suficiente que nos hubiese permitido conocer las posturas y opiniones de todo el abundante y variopinto arco político municipal. Seguro que se me hubiese escapado alguna sonrisa al oír aquello de ¡por la paz un ave maría!, ¡al fin hemos derrotado a los medievos españoles! o ¡donde dije digo, digo Diego! y cosas así.