Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 1 de octubre de 2008

La crisis económica, el ingenio del mercado o la recompensa a la codicia y la estupidez



Y sobre lo mismo, pero un poco mas serio, hago mías las ideas de Gabilondo en cuatro en su comentario del pasado lunes.