Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 29 de octubre de 2008

La mala baba de ... Mingote

No habrá sido tan mal acuerdo si a algunos tanto les jode.
Ladran luego cabalgamos.
(Portada de ABC)
Un claro ejemplo de política épica.