Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga. Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump, que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles . Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos. No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
jueves, 11 de marzo de 2010
La Iglesia Católica renueva su campaña contra leyes civiles
¿No se van a dar cuenta nunca que éste es un país laico
donde se legisla para toda la ciudadanía
y no solo para seguidores de una u otra religión o creencia?