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sábado, 10 de marzo de 2018

Cómo le gusta aparentar que ningunea a Madrid simulando que mantiene hilo directo con Bruselas

Cómo le gusta aparentar que ningunea a Madrid
simulando que mantiene hilo directo con Bruselas.
La propuesta que el Gobierno Urkullu tiene intención de remitir a JeanClaude Juncker para ‘el futuro de Europa’, solicitando que la normativa de la UE contemple una ‘ley de claridad’ que propicie la celebración de consultas «de manera legal y pactada», y que permita a las regiones que opten por separarse de un Estado miembro pasar a ser integrantes de la Unión, refleja un sinfín de contradicciones que el Ejecutivo vasco debería tener en cuenta antes de formalizar una iniciativa que no responde a requerimiento alguno de Bruselas.

La periódica reclamación del derecho de decisión invita a preguntarse sobre cuál es el objetivo último de quienes lo propugnan.  Imaginemos una directiva europea que sometiera la democracia representativa a una sucesión interminable de consultas populares a modo de encuesta ómnibus. Ninguna institución de la democracia representativa debería engendrar un régimen plebiscitario que decante el futuro de manera maniquea e irreversible.

Además, en estos momentos, la ‘carta a Juncker’ es un favor inmerecido a la deriva secesionista en Cataluña.
Aulestia en El Correo