Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 8 de abril de 2009

Vale de triquiñuelas, porfa

Comentaban en el editorial de El PAÍS que la Generalitat valenciana ha decidido tomar rápidamente la iniciativa ante la inminente reforma de la ley del aborto y ha puesto en marcha el anteproyecto de Ley de Protección a la Maternidad y Paternidad.

Se trata de otro gesto más para orquestar una posición de insubordinación y rebeldía a las disposiciones estatales y que, como en otras ocasiones, se viste con el traje ideológico que mejor se ajusta a las expectativas de su electorado mayoritario. En este caso, el proyecto sintoniza con la agresiva campaña que ha lanzado la Iglesia contra la reforma de la ley del aborto.

El Ejecutivo de Camps, que con el único afán de horadar el poder central ya hizo en su día el ridículo con la propuesta de enseñar la materia de Educación para la Ciudadanía a través de dos profesores, uno de inglés y otro de filosofía, ahora ha vuelto a las andadas. Esperemos que con el mismo resultado.

Es lamentable seguir comprobando que algunos sigan pretendiendo imponer a los demás a través de triquiñuelas sus ideas particulares cuando la sociedad, democrática y plural, se dota de leyes y reglamentos propios, por encima de religiones e ideologías particulares.