Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

miércoles, 8 de abril de 2009

Otra más en "la familia".

Siempre atrae conocer nuevas compañías

Recorriendo el nuevo hogar

Y a dormir todas apiladas,
como si no tuviesen sitio de sobra,
unas sobre otras.
¡Y parecían tontas!