Cuando era niña en Corea del Norte, Hyeonseo Lee pensaba que su país era "el mejor del planeta." No fue hasta la hambruna de los años 90 que comenzó a cuestionarse. Escapó del país cuando tenía 14 años para comenzar una vida en la clandestinidad, como refugiada en China. La suya es una desgarradora historia personal de supervivencia y esperanza y un poderoso recordatorio de aquellos que enfrentan peligro constante, incluso cuando la frontera se queda atrás.
Resulta kafkiano que la vida de toda una capital pueda verse alterada por la presencia en ella de una sola persona,
de un provocador profesional, sí, pero una única persona.
Una lástima que no se haya permitido que él solo haga el ridículo.
Una pena que los violentos de este país, le entren al trapo a este fascista y caigan en su juego.
Esta violencia solo beneficia a la extrema derecha del PP/VOX