Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

sábado, 20 de febrero de 2016

Por una vez, y sin que sirve de precedente, de acuerdo con un alto cargo del PP

«Estamos hasta los cojones 
de ver a gente del partido pringada»


Nuestro campechano presidente en funciones 
le ha respondido algo así como 
"Yo no te voy a decir hasta dónde estoy". 
El caso es que en los nidos de las gaviotas 
huele a corrupción que jode y cualquier solución pasa 
por sacar de la dirección de la administración 
a todos aquellos que la hayan 
practicado, justificado, permitido u ocultado.