Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

jueves, 25 de febrero de 2016

Unos ladran ... ¿luego los otros cabalgan?

No se muy bien si esto saldrá adelante o no.
No está claro que sea un gobierno claramente de cambio.

Pero es evidente que a los respectivos extremos 
les ha hecho daño.

Se han hecho dueños del "centro político"
y eso en España en la parte más jugosa del jamón
y deja a los demás marginados a los extremos
cosa que no mola desde el punto de vista 
de la "rentabilidad" política.

Eso ha hecho que tanto PP como Podemos
hayan criticado de manera radical el acuerdo.
¿Será porque le ven posibilidades?