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Incluso la noche más oscura terminará y el sol saldrá (Victor Hugo)

sábado, 30 de septiembre de 2017

La solución solo puede ser política y tocar las fronteras internas europeas resultaría extremadamente peligroso.

Declaraciones del exprimer ministro francés Manuek Valls
 hoy en "El País"
La Unión Europea es una federación de estados-nación. Es una construcción única. Son 70 años de paz interna. La UE ha traído la paz y la democracia, abriéndose a España, Portugal y Grecia en los años 80 y a los países del antiguo bloque soviético unos años después. Pero todavía es una construcción frágil con muchos enemigos que desean su destrucción tanto dentro como fuera.

Si en estos momentos de crisis vivencial europea, los estados nación más antiguos —y hay tres históricos, Francia, Inglaterra y España— se deshacen, es Europa la que se deshará. Es el fin de lo que es Europa. Porque mañana serán Italia del norte, Escocia, Bélgica ... Y quizás luego en Francia. Cada país tiene sus historias. Hay que respetarlas y no se pueden comparar. 

Para el conjunto del estado español una de sus fuerzas es tener grandes regiones con sus identidades propias, que son además fuertes a nivel económico. Es la fuerza de España. Si una de estas regiones se va, será un desastre para Europa y para España, y no sería un futuro de prosperidad para una Cataluña que siempre se ha visto, en estos siglos, dentro del conjunto español. 

Por eso pienso que, respetando el debate político español, un dirigente político europeo no puede refugiarse en la hipocresía de decir que es un debate interno en España. Las consecuencias no serían sólo para Cataluña o por España, serían para Europa y para el país que tiene la frontera con España y Cataluña.