Todo era falso. Muchos de sus promotores lo admitían en privado. La DUI estaba desnuda. Un fiasco. Debajo no había nada, salvo propaganda y, sobre todo, dolor. El dolor económico, social y político infligido ya al país. Es inteligente, y necesario, admitir el error para progresar. Pero apostillar la contrición con un yo no sabía que, la culpa es de, guarda más relación con el acné de la adolescencia que con la responsabilidad que se le supone a quienes han regido un país y aspiran a repetir.
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.