Una democracia con pobreza no es una democracia. Solo es una democracia cuando todos tienen un mínimo económico.
Si existen 40 millones de pobres, como en EE UU, entonces ese país no es rico.
Un impuesto a los supermillonarios es algo básico.

sábado, 3 de agosto de 2019

El juego de los políticos irresponsables que nos representan en el Congreso nos abocan a una situación de fallida constitución de una comunidad política.

Cuando se eleva a categoría de verdad absoluta y de virtud absoluta el principio de la inclusión de todo lo que es diferente, considerando al mismo tiempo que la verdad y la virtud absolutas son patrimonio exclusivo de una ideología o incluso de un partido concreto, se está paradójicamente excluyendo del conjunto de la ciudadanía a la mitad de esta. 

Cuando se pretende constituir una sociedad en comunidad política basándose en lo que diferencia a los ciudadanos –identidades e intereses–, en lo que los divide y no en lo que comparten –la igualdad en derechos y libertades–, se está haciendo imposible la comunidad política que es el Estado de Derecho. 

Llegados a ese extremo, lo que tenemos no es una guerra civil cruenta, pero sí una situación de fallida constitución de una comunidad política. Parece que estamos abocados a ello por el juego de los políticos responsables, o más bien irresponsables, desde hace algunos lustros. (J. Arregi ayer en El Correo)