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domingo, 22 de septiembre de 2019

El juego de espejos entre nacionalistas

Juego de espejos entre nacionalistas
IGNACIO SUÁREZ-ZULOAGA GÁLDIZ
El Correo    20-X-19

La enésima polémica provocada por Cayetana Álvarez de Toledo ha puesto nuevamente de relieve el problema que tienen los nacionalistas españoles para distinguir entre patriotismo y nacionalismo. 

Dicha diputada es un ejemplo de quienes se atreven a juzgar el patriotismo de los demás y de quienes tachan de ‘nacionalistas’ a quienes tienen una actitud y unos argumentarios prácticamente idénticos a los suyos, pero en sentido opuesto y desde una base territorial más pequeña.

 Estos nacionalistas-centralistas representan el bíblico defecto de ver la espiga en el ojo ajeno y dejar de ver la viga en el propio. Un grupo que requiere de otros nacionalistas para existir, pues los nacionalismos se retroalimentan mutuamente generando una dinámica de acción-reacción.

Desde que el nacionalismo surgió en EE UU en el siglo XVIII, se emplea como la principal excusa para invadir pueblos vecinos y reprimir a las minorías del propio Estado. Los nacionalismos alemán, japonés y ruso y el genocidio de los armenios por los nacionalistas turcos son otros ejemplos. 

Sin embargo, tenemos a nacionalistas exaltados dirigiendo países tan importantes como EE UU, Rusia, Reino Unido, Venezuela, Brasil, Filipinas, Hungría o Polonia.

Otro reto de doña Cayetana y demás nacionalistas centralistas es superar su déficit en Historia de España. Cuesta entender que un nacionalista español pueda pensar que tiene más razones históricas que un nacionalista vasco. Pretender que España es una nación y que Euskal Herria no lo es.

En sentido opuesto, produce risa que los nacionalistas vascos o catalanes eludan el empleo de la palabras España o Francia, como si por no pronunciarlas dejasen de existir esas naciones. Son estados y también son naciones. 

Pero como todos los nacionalistas entienden que solo se puede amar a una patria; niegan la existencia de otras naciones que compartan territorio y población con la suya. 

El juego de espejos consistiría en: ‘como nosotros los vascos somos un pueblo milenario, anterior al vuestro, y ocupamos antes este territorio, pues vosotros ya no lo sois’. Y la respuesta: ‘como España se constituyó en estado-nación antes de que se le ocurriera a los hermanos Arana, pues vosotros no sois nación’. Algo así como aquel ‘me pido primer’ que dicen los niños en el patio. Y es que a menudo, algunos de nuestros políticos parecen niños …