Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

domingo, 10 de junio de 2007


Tengo informes "fiables"* que me dicen que eso del cambio climático es ciencia basura.

(*¿Las mismas fuentes que le informaron de las armas de destrucción masiva en Irak?)