Se creyeron los reyes del manbo. Actuaron como si lo fuesen . Y los electores de cada uno de sus paises, en cuanto han tenido la oportunidad, les han puesto a ellos, o a sus partidos, en la oposición.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..