Ante desfiles patrios, concentraciones nacionales de distintos tamaños, monsergas varias, prédicas, soflamas, arengas, matracas, tabarras, discursos u oraciones, que este año estamos sufriendo especialmente, hoy en particular, y lo que nos queda en general hasta fin de año, la alternativa forgiana no es nada desdeñable:
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

