Ante desfiles patrios, concentraciones nacionales de distintos tamaños, monsergas varias, prédicas, soflamas, arengas, matracas, tabarras, discursos u oraciones, que este año estamos sufriendo especialmente, hoy en particular, y lo que nos queda en general hasta fin de año, la alternativa forgiana no es nada desdeñable:
¿Por que se condena a una inmersión en una lengua que no conocen a la mayoría del alumnado vasco?
Exigir euskera en oposiciones garantiza que los puestos queden repartidos en una parte de su población, pero no su uso ni el acercamiento en positivo del resto a esa otra lengua propia del país.

