No podemos permanecer indiferentes a las imágenes que llenan los periódicos. Imágenes como la de Aylan, un niño sirio de tres años ahogado en una playa de Turquía. Por desgracia, parece que solo imágenes tan desgarradoras como ésta, a las puertas de Europa, hacen que nuestros gobernantes tomen conciencia de la situación de miles de personas y que, por desgracia, no es ni mucho menos nueva.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
