Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga. Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump, que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles . Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos. No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..
sábado, 10 de octubre de 2015
"Puede que el Vaticano se equivoque en no querer entender a esta pareja cristiana como su mejor acto de promoción.
Son palabras de Boris Izaguirre sobre Krzyztof y Eduard.