Asistimos en España a un pulso testosterónico sobre quién tiene la patria más larga.
Y en ese forzado pulso gana siempre la ultraderecha, gana Trump,
que además dedica fondos millonarios a subvencionar los chiringuitos ultraderechistas europeos y españoles .
Las izquierdas aún pueden –y deben– defender unas políticas migratorias eficientes y respetuosas con los valores europeos y los derechos humanos.
No caigamos en la trampa del patrioterismo barato..

lunes, 12 de octubre de 2015

La cabra de la Legión este año se llama Pablo


¿A alguien le extraña 
que el famoso "presidenciable" 
con ese nombre 
no haya querido ir 
a semejante desfile?