Europa debería aprovechar la oportunidad que ofrece la derrota del populismo euroescéptico en Hungría para avanzar en su integración antes de que la internacional ultranacionalista se recupere del golpe recibido.

viernes, 19 de julio de 2019

Coincidir en algo con algunos debe de hacernos reflexionar nuestra actuación.

¡Cuantas veces en la vida uno se da cuenta de que está en un error cuando mira a su entorno y se da cuenta de que está equivocado!

Te montas en el metro, echas la siestita, miras por la ventana y te has pasado de estación. Vas dando un paseo, te pones a hablar con alguien y te pasas de destino porque el placer de la compañía te ha hecho olvidar el destino. Vas al cine te encuentras con alguien en el pasillo y te despistas y te metes a ver una película que no era tu objetivo. En todos estos casos coincide que mirando el entorno te das cuenta de tu error, frenas, das marcha atrás y asunto arreglado. Puede haber mil casos, la mayoría de ellos pueden acabar con una sonrisa y no pasa nada.

Otra cosa en que te metas el lunes al parlamento y te pongas a coincidir en el voto con el trifachito de la plaza Colón. Eso si que no hace gracia. Y de inteligentes sería reaccionar a tiempo.