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No es el momento para hacer de todo esto una guerra política más. Dejen de lado sus miserias partidistas y seamos útiles. Las banderas, ni alimentan ni curan virus.
del Estado de Alarma. Quédate en casa. Paciencia, solidaridad y optimismo.

lunes, 23 de marzo de 2020

Cada epidemia importante ha ocasionado desde hace mil años cambios esenciales en la organización política de las naciones y en la cultura.


lavanguardia.com/Jacques Attali/que-va-a-nacer
La gran epidemia de peste del siglo XIV (de la que sabemos que redujo en un tercio la población de Europa) contribuyó a que se cuestionara de forma radical en el Viejo Continente la posición política de lo religioso y a que la policía se erigiera como único medio eficaz para proteger la vida de las personas. Tanto el Estado moderno como la mentalidad científica nacen como consecuencias de ello, como ondas de choque de esta inmensa tragedia sanitaria. Ambos provienen además de la misma fuente: la crisis de la autoridad religiosa y política de la Iglesia, incapaz de salvar vidas e incluso de dar un sentido a la muerte. El policía sustituyó al cura.

Lo mismo ocurrió en el siglo XVIII cuando el médico reemplazó a su vez al policía como la mejor defensa contra la muerte.

Hemos pasado por lo tanto en espacio de algunos siglos de una autoridad basada en la fe a una autoridad basada en el respeto de la fuerza para llegar a una autoridad más eficaz basada en el respeto del Estado de derecho.

Si los poderes actualmente presentes en Occidente se revelan incapaces de controlar la tragedia que está comenzando, todas las estructuras de poder, todos los fundamentos ideológicos de la autoridad entrarán en crisis para luego ser reemplazados después de un periodo oscuro por un nuevo modelo fundado en otro tipo de autoridad y por la confianza en otro sistema de valores. En otras palabras, el sistema de autoridad basado en la protección de los derechos individuales puede acabar colapsando. Y, con él, los dos mecanismos que estableció: el mercado y la democracia.

Si los sistemas occidentales fracasan, es posible que no se establezcan únicamente regímenes autoritarios de vigilancia que harían un uso muy eficaz de las tecnologías de inteligencia artificial, sino también regímenes autoritarios en lo que se refiere al reparto de los recursos.

Afortunadamente, otra de las lecciones que puede sacarse de este tipo de crisis es que el deseo de vivir siempre prevalece y que, al final, los humanos acaban por derribar todo lo que les impide gozar de su breve paso por la tierra.